La noche está oscura, hay luna nueva, pero un millón de estrellas iluminan el cielo, y realmente me parece una noche mágica. Sobre la arena, dos hogueras que luchan por no apagarse, mientras sobre una de ellas colocan una improvisada parrilla para asar carne. Un chico al que no conozco intenta cantar a la vez que toca la guitarra, y, aunque no le salga bien, contribuye al ambiente de videoclip veraniego. Una chica le da un vaso de tinto al guitarrista e intercambian un beso a la vez que ella le coloca un sombrero de paja en su cabeza llena de rizos.
Lucas está con Manuel, Pedro, Toni y Miguel intentando asar algo en la parrilla, pero creo que lo único que están quemando son los dedos de cada uno de ellos.
-Así que... eres la nueva chica de Lucas, ¿no?—es Jimena, una chica morena que me han presentado esta misma noche. Me mira inquisitivamente mientras se sienta en frente mía.
-Sí, sí... se podría decir que sí.
-Guau, pues te deseo suerte.
-¿Por qué lo dices?—me siento incómoda, muy incómoda, no sé por donde va a salir la conversación.
-No sé, Lucas siempre ha sido un tipo peculiar, al principio parece el típico chulito, luego es tierno...
-¿Y después?
-No lo sé, he estado tras él mucho tiempo, pero nunca me hizo caso, así que acabé pasando y muy bien que estoy—sonríe ampliamente y levanta su vaso de tinto de verano esperando un brindis, lo sigo--¡salud!
Doy un largo trago. En realidad, intento olvidar en cierto modo lo que ha dicho, no me ha gustado mucho su tono, igual todavía sigue por Lucas. Igual incluso estuvieron juntos, o no saliendo... tal vez se acuestan, y si... ¿y si está a la vez con ella? ¡Calla Sofía! No seas paranoica.
-Me acabo de quemar con la jodida barbacoa—noto su aliento en mi cuello, y me estremezco. No me cansaré nunca de esta sensación. Se sienta a mi lado y rodea mi cintura con su brazo.
-A ver, enséñame qué te has hecho...—le tomo el dedo--...bah, no seas quejica. Eres un llorón.
-Se pasa el día metiéndose conmigo la niña esta... Como sigas así te dejo.
-¡Oye! ¿Y que pasa si soy yo la te deja?
No me he dado cuenta, pero las chicas ya se han ido de ese sitio, y tan solo estamos Lucas y yo sobre la arena. Tranquilos, él y yo. Me mira, sonríe, y recuerdo todo lo uqe hemos pasado para llegar hasta aquí, en los días dándole la lata a mi madre para no venir aquí. Lucas me saca, como tantas otras veces, de mi ensimismamiento.
-Si me dejas...—entrelazamos los dedos--...no sé, no sé, que pasaría.
Y lo noto frágil, sincero y ruborizado. Me acerco a él, cómo si fuera la primera vez que estamos tan cerca, me mantengo a dos milímetros de su cara, la que me he acostumbrado a recordar cada noche. Tengo la respiración entrecortada. Y lo beso. Lo beso como nunca antes, con fuerza, con ganas de él. Nos separamos y acaricio su mejilla, sonrío.
-Sofía, déjame llevarte a un sitio.
-¿Ahora?
-Vamos, no sería la primera vez que nos escapamos.
Me toma la mano y me ayuda a levantarme, mientras me río sin parar. Corremos hasta su moto, <<¡adiós!>> gritamos antes de salir rápidos por la carretera. Ya no puedo contar la de veces que me he montado en esta moto sin saber lo que me deparaba, pero cada vez la sensación es mejor, cada vez la ilusión aumenta, y eso me asusta. Me da miedo sentir algo tan fuerte por alguien del que, realmente, no sé que esperar.
Estamos llegando lejos, más lejos de donde me ha llevado nunca. Noche cerrada en la autopista, ni siquiera hay luna que se refleje en la calzada. Hace tiempo que no hemos mediado palabras ni sonrisas, toda la emoción se está apagando poco a poco, creo que tengo hasta sueño.
-¿Queda mucho?
-Pequeña... queda muy poco.
Sonrío. Tan solo tiene que decir una palabra para hacerme notar esta sensación tan cálida.
-Lucas, esto me da un poco de miedo.
Estamos en una especie de bosque. No veo absolutamente nada y tengo un miedo irracional a que me coja algo por detrás. Lucas me lleva de la mano y va por delante de mí, él es mis ojos.
-Vamos, no temas. Te aseguro que te gustará donde te llevo.
-No me fío de ti, a saber que quieres hacer conmigo...
Se da la vuelta y me mira tan de cerca que creo que ya no existo.
-De todo.
Y se ríe fuerte, como siempre, y yo me quedo dudando de su respuesta. Trago saliva, me ha puesto muy nerviosa, no sé por qué. Me viene un pensamiento a la cabeza, de algo que, puede pasar, y ahora sí que tengo miedo, pero no el mismo de antes, tengo miedo de no estar a la altura.
-Un, dos, y... ¡ta-chán!
Mueve un matojo para abrirse paso y estamos en un claro del bosquecillo, lleno de luciérnagas. Parece que todas esas estrellas que no se veían en el cielo han bajado para hacernos compañía. Todo esta oscuro, pero veo sus ojos grises entre las luces de los pequeños animales. El aire está lleno de magia, y yo no tengo palabras, ni siquiera soy capaz de sonreír de buena manera.
-Fireflies...¿recuerdas?—me dice, y lo veo ahí plantado, sonriendo de esa manera que solo él sabe hacer.
-Como para no acordarme, de mi pijama de Winnie...—reímos suavemente.—Lucas.
-¿Sí?
-Gracias por poner el cielo a mi altura...—una luciérnaga pasa entre nosotros y sonreímos--...gracias, porque, cuando estoy contigo, el cielo está más cerca.
Me besa, con dulzura, con palabras que no ha dicho. Es un beso hecho de luz, de verano, de sol, de cada momento que hemos pasado. Un beso hecho para los dos.
-Pequeña... no te vayas nunca de mi vida.
Sonrío, sonrío y sonrío una vez más. Lo abrazo con fuerza y me aferro a él. No podría Lucas, no podría.
--------------
Hola a todos. Bien, antes de que me matéis, sí, lo sé, esto no es un final, hay mil cosas abiertas aún que no se han solucionado, pero supongo que todas las que escribís me entenderéis si os digo que hay veces que ya no queda inspiración, así que quería dejaros por lo menos con un buen sabor de boca con esta parte de ellos dos. Os digo que esto no acaba aquí, que estoy segura de que un día de estos vuelvo con Lucas y los demás, pero por ahora no puedo. Lo siento, y no os lo merecéis, pero este blog va a desaparecer. Gracias, de verdad, sé que os lo he dicho mil veces, pero lo digo de corazón: gracias, por darme ánimos para seguir escribiendo, por regalarme unas historias tan maravillosas como las vuestras, por soportar mi impuntualidad al subir capítulos, por los premios, por cada uno de los comentarios, gracias a todos y cada uno de mis seguidores. Porque cada uno de vosotros es único, desde el primero hasta el último. Gracias por acompañarme en esta aventura que comenzó hace un año y unos pocos meses, porque nunca pensé que subiría de los 5 seguidores y he acabado con nada más y nada menos que con 132, increíble, ¿no?
¡pero tenéis que saber una cosa! no me vais a perder de vista tan fácilmente ;) Algunas ya lo sabéis, pero tengo otro blog. Sí, es completamente distinto a este, es compartido con unas amigas y podéis leer los pequeños textos que escribimos, os invito a que echéis un vistazo pinchando aquí:D En definitiva, GRACIAS por todo, hasta siempre, os quiero y os espero en :